La Semana Santa y el Adulto Mayor

La Semana Santa y el Adulto Mayor

El domingo pasado, comenzó la Semana Santa con el Domingo de Ramos según la tradición de la Iglesia Católica, (que de paso marca el fin de la cuaresma que comenzó el miércoles de ceniza) y que representa la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, donde es recibido con grandes vítores y exclamaciones por parte del pueblo, y según la misma tradición, la gente aclamaba: “bendito el que viene en nombre del Señor” “Hosanna en las alturas”

Posteriormente llega el Jueves Santo en donde se recuerda la Última Cena de Jesús con sus apóstoles, y en donde el propio Jesús vaticina que será traicionado por uno de ellos, ese jueves, él bendice los panes y el vino, así mismo se recuerda el lavatorio de los pies a los apóstoles, el cual es recordado con el lavatorio de los pies a algunos ancianos del pueblo realizado generalmente por el obispo de la ciudad o el párroco de la iglesia.

En muchas ciudades según la tradición católica, se recorren las siete iglesias y generalmente se realiza a pie, pues el Perú se caracteriza por tener muchas hermosas iglesias una cerca a otras de manera que se pueden recorrer las siete iglesias a pie, tanto en Lima como en las muchas provincias de nuestro país, siendo la Semana Santa de Ayacucho la más famosa de todas porque allá se celebra con mucha devoción y porque también es una ciudad famosa por la gran cantidad de iglesias.

Otra tradición importante es que ese mismo Jueves Santo se realiza el ayuno, algunas personas lo realizan durante todo el día, y otros no desayunan pero si almuerzan y cenan.

Pero un dato muy importante es que ese Jueves Santo se realiza la bendición del aceite de oliva por el obispo, el cual será utilizado para ungir a los creyentes que lo requieran durante todo el año. El Jueves Santo se realiza la Unción de los enfermos, que es el actual sacramento que reemplazó al sacramento de la Extrema Unción (última unción) que era aplicado a los moribundos o agonizantes; actualmente no hay que estar en la etapa final de la vida para recibir los santos óleos, basta con ser anciano o estar enfermo y el sacerdote le puede ungir el óleo, en cualquier momento del año.

El Viernes Santo se recuerda la pasión (Vía Crucis) y muerte de Jesucristo a manos de los soldados romanos. Finalmente el Domingo de Resurrección que representa la resurrección de Jesús de entre los muertos para ir a los cielos.

Esta tradición es de acuerdo a la fe católica, pero es una fecha con muchas tradiciones según las costumbres de cada pueblo, en algunos pueblos europeos se repartía huevos frescos, que luego se convirtieron (con un uso comercial) en huevos de chocolates para beneplácito de los niños.

Si bien es cierto es una fecha de guardar y en muchos países son fechas festivas y feriados no laborales, (países predominantemente católicos). Según me contaban mis abuelos, y mis pacientes, la Semana Santa era una “fecha de guardar”, había mucha devoción durante esos días, incluso en algunos países las mujeres vestían de negro en señal de luto, por la muerte de Jesús, no se oía música y en las radios solo pasaban música clásica o música sacra en especial cantos gregorianos. Los niños no podían salir a la calle a jugar fútbol y mucho menos se iba a la playa (decían que si te metías al mar te podrías convertir en pescado o sirena). También no se hacía limpieza, no se lavaba ropa y se tendía la cama, se comía pescado en señal de humildad porque por un lado Jesús fue pescador y porque el pescado era una comida barata y asequible al pueblo. Una tradición muy popular era ver las famosas películas de Semana Santa, como “Los Diez Mandamientos”, “Ben Hur” y “El manto sagrado” que los pasaban todos los años y que todos los hemos visto varias veces cada Semana Santa.

Hoy en día esas tradiciones se han perdido o tienden a desaparecer, si bien es cierto algunos continúan y mantienen la tradición de oír misa, recorrer iglesias, practicar ayunos, etc, otras personas toman a la Semana Santa como un feriado largo y una oportunidad para beber y divertirse, es más a manera de sorna y desparpajo, algunas personas se atreven a llamar a esta celebración tan importante como la “Semana tranca” porque se bebe mucho licor. Basta con ver el litoral playero y ver la cantidad de carpas, y autos tipo casa rodante estacionados en las playas en donde la gente se baña, escucha música de todo tipo y a todo volumen y beben mucho alcohol.

Los adultos mayores son las personas que aún mantienen viva la tradición de la Semana Santa, y muchos de ellos se escandalizan con lo que actualmente se ve en estas celebraciones.

En lo personal no soy mucho de ir a escuchar misa ni a golpearme el pecho, pero soy muy respetuoso de los diferentes credos y creencias de mis conciudadanos.

RECOMENDACIONES 
Si van a ir de campamento o de viaje no dejen solos a los adultos mayores y si algún adulto mayor saldrá a recorrer iglesias o oír misa, tengan mucho cuidado en que no se vayan a extraviar, que les coloquen un cartelito con su identificación. Eviten las multitudes y los tumultos para que no se apretujen o incluso asfixien, se confundan o se caigan al piso.

A todos los creyentes y lectores del Diario UNO, les deseo una Feliz Pascua de Resurrección y sigan siempre el bueno ejemplo de nuestros adultos mayores.

Ahora los dejo, me voy a ver Ben Hur por enésima vez. 

 

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De setenta a setenta y cinco años Se modifico la Ley Universitaria

De setenta a setenta y cinco años, a propósito de la modificación de la Ley Universitaria que jubilaba a los maestros universitarios a los setenta años, hoy podemos gozar de su sabiduría unos años mas.

El Dr. Pedro era un médico muy prestigioso, que ocupó diferentes cargos en su vida profesional, llegó a ser el Jefe del Servicio en el hospital donde trabajó, luego ocupó el cargo de director del mismo hospital y posteriormente llegó a ser el Decano del Colegio Médico del Perú. Fue un médico respetado y admirado por todos, por compañeros de trabajo, colegas, enfermeras y todo el equipo de salud, pacientes y sus familiares. Si bien es cierto desempeñó con ganas y esmero su profesión con sus pacientes su pasión y lo que más le gustaba era la docencia universitaria. Nunca faltaba a clases, tanto las teóricas como las de prácticas. Nos llamaba a todos sus alumnos por su nombre y nos daba consejos no solo de medicina sino de la vida misma.

Recuerdo que en la cúspide de su carrera y siendo Decano del Colegio Médico del Perú nunca dejó de ir al hospital para cumplir con sus clases prácticas de medicina, a pesar del importante cargo que desempeñaba, nunca pidió licencia y cumplió a cabalidad todas sus clases programadas.

Don Pedro como todos lo llamábamos con gran respeto, cuando cumplió los setenta años, se jubiló tanto del hospital como de la universidad. Desde ese día comenzó su verdadero envejecimiento, don Pedro perdió el apetito, entró en una gran depresión y bajó de peso y su estado general se vino en detrimento, su personalidad en general comenzó a decaer.

Tuve la suerte de haber estudiado medicina en la mejor universidad del país, en la que no pagué un solo sol y recibí una educación de primera y tuve el honor de haber sido alumno de grandes maestros, muchos de ellos pasaban los sesenta y setenta años, Maestros y Hombres de primera línea dignos de admiración que enseñaban no solo lo que está en los libros sino que enseñaban lo más importante que puede esperar un alumno, lo que no se encuentra en los libros, que es la experiencia.

Siempre he comentado que el envejecimiento es un proceso heterogéneo y que no todas las personas envejecen de la misma manera, algunos llegan a los setenta años de manera independientes con alguna enfermedad crónica recibiendo sus medicinas y controlando sus molestia de manera regular (envejecimiento usual), otros llegan a los setenta en pésimas condiciones funcionales, llegan amputados, ciegos, en diálisis etc, (envejecimiento patológico) y otras personas llegan a los setenta años en excelentes condiciones físicas y mentales, llegan independientes, conduciendo autos, despertándose a las 6 am y acostándose muy tarde, trabajando todo el día en diferentes lugares y atendiendo a su hogar (el envejecimiento exitoso)

Entonces si una persona llega en buenas condiciones físicas y mentales y sobre todo con ganas de continuar trabajando, en especial enseñando en la universidad por qué y cuál es la razón de discriminarlo por la edad.

Luego de una presión realizada a todo nivel, tanto en las aulas universitarias, gracias a los medios en donde se exigía una modificación de la Ley Universitaria que automáticamente separaba de sus aulas a las personas que cumplían los setenta años, el 23 de noviembre del año pasado se modificó el artículo 84 de la Ley 30220, Ley Universitaria, en donde se amplía la edad máxima para poder ejercer la docencia universitaria a setenta y cinco años.

Me parece un hecho de justicia, muchas personas adultas mayores desean continuar enseñando en la universidad y compartiendo sus conocimientos y sus experiencias. Grandes maestros nos manifestaban que el acto de enseñar los mantenían activos como personas sino que además les permitían continuar aprendiendo día a día de manera constante, tanto de los últimos conocimientos como también de sus alumnos pues la enseñanza siempre ha sido bidireccional.

Hoy en día se cuentan con tecnologías impensables hace algunos años, como los teléfonos celulares inteligentes en donde desde cualquier lugar uno puede entrar a los buscadores tanto los generales como el Google o buscadores más especializados y nos permiten obtener la última y más actualizada información. Ya pasó la época de cargar los grandes tratados de medicina, que eran libros enciclopédicos muy grandes, hoy en una memoria USB podemos tener 100 tratados (libros) juntos.

En el caso de la medicina a pesar de los nuevos conocimientos y las nuevas tecnologías, a pesar de contar con nuevas y modernas herramientas, la medicina nunca dejará de ser una profesión humanística en donde el médico trabaja con un ser humano doliente, con familiares dolientes, que sufren y se preocupan por sus enfermos. Trabajamos con seres humanos que sufren la enfermedad de ellos y la de sus seres queridos. Y ninguna tecnología podrá enseñar esos grandes conocimientos que nos enseñaron y dejaron con su ejemplo nuestros maestros.

Desde esta columna quiero brindar y manifestar mi homenaje y reconocimiento a mis maestros Sanmarquinos muchos de ellos fueron adultos mayores comprometidos con una causa común, que es la salud del pueblo, a todos ellos muchas gracias queridos maestros.