El Adulto Mayor y el Día del Trabajador

Esta semana que ha terminado, se celebró en todo el mundo el Día Internacional de los Trabajadores, en homenaje a los mártires que fueron asesinados un 1 de Mayo de 1886 en la ciudad de Chicago Estados Unidos.

Simplemente reclamaban un trato justo para el trabajador, mejores condiciones de trabajo, entre ellas la jornada de ocho horas. Gracias a esos mártires ahora gozamos de algunos privilegios laborales y las condiciones laborales actuales son más justas, como la jornada de ocho horas, vacaciones, acceso a la seguridad social y luego de unos treinta a cuarenta años de trabajo continuado al cumplir los 65 años el trabajador tiene derecho a la jubilación recibiendo un pago mensual (muy pequeño lamentablemente) y acceso a la atención médica a través del Seguro Social.

En nuestro país lamentablemente no todos gozan de estos beneficios, muchas personas trabajan más de ochos horas al día, no tienen vacaciones, no tienen Seguro Social y no gozarán de un sistema de pensiones para cuando se jubilen.

En el Perú existen dos sistemas de pensiones (tema que abordaremos en un futuro muy próximo) que son el Sistema Nacional de Pensiones y el Sistema Privado de Pensiones, pero ambos relacionado a aquellas personas que durante su etapa laboral cotizaron de manera constante a cualquiera de ambos sistemas, para que llegado el día de su jubilación puedan acceder a una renta mensual que como ya se ha mencionado no cubre los gastos mínimos, pero algo es algo ya que de alguna manera reciben un aporte.

El gran problema es con aquellas personas adultas mayores que trabajaron durante toda su vida de manera legal y decente, pero que por ignorancia o cualquier otra circunstancia no pudieron aportar a cualquiera de los sistemas de pensiones por lo tanto ahora que se encuentran en la etapa de la adultez mayor no cuentan con una pensión para poder sobrevivir.

Estos adultos mayores que no reciben ninguna renta mensual y que no tienen el apoyo de sus familiares (en muchos casos sus familiares se apoyan en ellos) tienen que trabajar, a edades en la que ya deberían de estar descansando. De ahí que muchas veces vemos en muchos lugares a adultos mayores trabajando como vigilantes, taxistas o de vendedores.

Ahora bien, si el adulto mayor de manera voluntaria luego de jubilarse aún se siente con fuerzas y energías para poder continuar trabajando en buena hora. De acuerdo a la Ley peruana la edad de jubilación es a los 65 años y en algunas instituciones se le permite a la persona continuar trabajando hasta los 70 si lo desea, para pueda continuar recibiendo un mejor sueldo. La mayoría de los que continúan trabajando no lo hacen porque deseen trabajar sino porque les van a reducir de manera dramática su sueldo, así que por lo menos tendrán unos cinco años de mejores pensiones. Y a nivel docente se amplió hasta los 75 para aquellos profesores que aun deseen continuar enseñando y brindando sus conocimientos pero sobre todo su experiencia (las cosas que no están en los libros, sino en la universidad de la vida) a los más jóvenes ávidos de aprender.

El gobierno anterior creó un programa Pensión 65 (tomado de la experiencia de otros países)para aquellos adultos mayores en edad de jubilación que no recibían ningún tipo de ingreso y el cual debían de acreditarlo, para que lo pudiera recibir, pero que era o es casi una propina.

Estos adultos mayores que incluso no tienen una pensión y continúan trabajando de manera informal, tampoco cuentan con acceso a la salud en la Seguridad Social porque no son aportantes al sistema, a pesar que la salud es un Derecho Humano, quedándoles el sistema del SIS que es el Seguro Integral de Salud del Ministerio de Salud (MINSA); que como sabemos es un sistema que funciona a medias no cubriendo todas las enfermedades del Adulto Mayor.

Se deben de mejorar las condiciones de vida del adulto mayor, pues pertenece al grupo de poblaciones vulnerables por lo que debería de recibir protección y trato especial por parte de la sociedad y del estado y que en nuestro país sucede todo lo contrario, son discriminados y marginados.

En nombre del Diario UNO y el mío propio deseo rendir un tributo y reconocimiento a todos los trabajadores del país y en especial a los Adultos Mayores que aún continúan trabajando parar llevar un pan para comer a sus familias.

 

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