Febrero es el mes más caluroso del año, y debido al calor, a la gente le provoca refrescarse y acudir en masa a las playas y piscinas dependiendo por donde vivan y según sus preferencias.

El Perú es un país privilegiado, porque tiene una amplia costa con innumerables playas para todos los gustos, siendo las del norte del país las preferidas, porque sus mares son más templados y sus aguas muy transparentes, sin embargo, las demás playas del litoral no se quedan atrás, tienen su encanto y todos acudimos a las playas en verano.

Debido al fuerte calor, existe una costumbre, sobre todo en los barrios populares de Lima y Callao llamado “Juego de Carnavales” que consiste en echar agua con baldes o globos llenos de agua y “bañar” con agua fresca a todos los transeúntes que pasan por donde se está jugando.

En el Perú generalmente se suelen jugar los carnavales los domingos de febrero y la gente lo toman como fiesta popular en donde se juntan amigos y familiares, en donde la gente se moja, se bebe cerveza y por la noche la gente suele aplicarse talco y perfumes al cuerpo continuando los Juegos de Carnaval y se da inicio de la fiesta de Carnavales, con baile incluido, algunas veces baile de disfraces.

Pero la costumbre del carnaval no se limita a los juegos de agua en los barrios populares del Perú, se remonta a fechas muy antiguas desde los egipcios que festejaban al dios Apis, los griegos al dios Baco, con las Saturnales (Fiesta romana, en la cual se realizaba un sacrificio en el Templo de Saturno), posteriormente se convirtió en una fecha del cristianismo, aunque la iglesia no la tiene dentro de sus fechas oficiales. Generalmente, los carnavales inician un jueves (laredo) luego del Miércoles de Ceniza, es decir un día antes de la Cuaresma, que son los cuarenta días previos a la semana santa, que inicia con el Jueves Santo.

Al ser una fiesta pagana, la iglesia no la aceptaba y la gente aprovechaba para realizar todo tipo de acciones impropias como y practicar el libertinaje, de ahí la costumbre del famoso Carnaval de Venecia en donde la gente (especialmente los nobles y ricos) usaban máscaras y antifaces para no ser reconocidos mientras practicaban el libertinaje durante las Fiestas del Carnaval de Venecia.

Existen muchas ciudades famosas por su carnaval, como Venecia en Italia, Tenerife en España y Oruro en Bolivia siendo el más grande y famoso de todos el Carnaval de Río de Janeiro en el Brasil, que es todo un espectáculo multicolor en donde se baila, se bebe y existe un completo desenfreno sexual, tanto así que el municipio de Río de Janeiro reparte preservativos gratuitos una semana antes a todo quien lo pida.

¡Carnavales, los de mis tiempos!

Nuestro país tampoco es ajeno a las fiestas del Carnaval, siendo los más famosos los de Cajamarca, Ayacucho y el de Arequipa, en donde existen comparsas, desfiles, concursos de disfraces y mucha agua con la que la gente se moja, y se bebe mucho, ya que el mes de febrero así lo exige.

En los tiempos de nuestros abuelos, aparecían dos personajes que alegraban la fiesta de carnavales: “Ño Carnavalón” ( personaje que representa el alma de los carnavales andinos) y el Rey Momo, que representaba al alcalde mientras durasen las fiestas de carnaval.

En Lima durante el gobierno del Presidente Augusto B. Leguía, se solían celebrar los Carnavales en Lima, mediante comparsas, desfiles, corsos y concursos de disfraces

Pero fue muy criticado porque eran fiestas clasistas y discriminatorias, dirigidas a una minoría aristocrática a diferencia de las que ocurrían en Cajamarca, Ayacucho y Arequipa, en donde participaban todos incluido el pueblo.

Siendo Lima una ciudad desértica con poca agua, los gobiernos de turno siempre han recomendado de que no se jueguen los carnavales porque el agua escasea y es injusto que mientras muchos compatriotas no gocen del agua potable, otros la desperdicien “bañando” al que pasa.

Hoy en la actualidad no solo se bebe y se baila hasta muy tarde, sino que el carnaval se ha convertido en motivo de borracheras y vandalismo, mojando a todo el que pase en especial a la mujeres jóvenes, donde los vándalos, no solo les echan agua, sino además pintura, barro y demás tintes, faltándoles el respeto a las señoritas que pasan inocentemente.

Siempre he oído decir a mis pacientes y parientes adultos mayores la expresión: ¡Carnavales, los de mis tiempos!, en donde se mojaba al que deseaba jugar, en donde se respetaba al vecino y al amigo que iba a trabajar y no se le mojaban, se bailaba y bebía pero sanamente, en una casa de familia y nunca se llegaba al vandalismo, como se hace en la actualidad.

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