De setenta a setenta y cinco años Se modifico la Ley Universitaria

De setenta a setenta y cinco años, a propósito de la modificación de la Ley Universitaria que jubilaba a los maestros universitarios a los setenta años, hoy podemos gozar de su sabiduría unos años mas.

El Dr. Pedro era un médico muy prestigioso, que ocupó diferentes cargos en su vida profesional, llegó a ser el Jefe del Servicio en el hospital donde trabajó, luego ocupó el cargo de director del mismo hospital y posteriormente llegó a ser el Decano del Colegio Médico del Perú. Fue un médico respetado y admirado por todos, por compañeros de trabajo, colegas, enfermeras y todo el equipo de salud, pacientes y sus familiares. Si bien es cierto desempeñó con ganas y esmero su profesión con sus pacientes su pasión y lo que más le gustaba era la docencia universitaria. Nunca faltaba a clases, tanto las teóricas como las de prácticas. Nos llamaba a todos sus alumnos por su nombre y nos daba consejos no solo de medicina sino de la vida misma.

Recuerdo que en la cúspide de su carrera y siendo Decano del Colegio Médico del Perú nunca dejó de ir al hospital para cumplir con sus clases prácticas de medicina, a pesar del importante cargo que desempeñaba, nunca pidió licencia y cumplió a cabalidad todas sus clases programadas.

Don Pedro como todos lo llamábamos con gran respeto, cuando cumplió los setenta años, se jubiló tanto del hospital como de la universidad. Desde ese día comenzó su verdadero envejecimiento, don Pedro perdió el apetito, entró en una gran depresión y bajó de peso y su estado general se vino en detrimento, su personalidad en general comenzó a decaer.

Tuve la suerte de haber estudiado medicina en la mejor universidad del país, en la que no pagué un solo sol y recibí una educación de primera y tuve el honor de haber sido alumno de grandes maestros, muchos de ellos pasaban los sesenta y setenta años, Maestros y Hombres de primera línea dignos de admiración que enseñaban no solo lo que está en los libros sino que enseñaban lo más importante que puede esperar un alumno, lo que no se encuentra en los libros, que es la experiencia.

Siempre he comentado que el envejecimiento es un proceso heterogéneo y que no todas las personas envejecen de la misma manera, algunos llegan a los setenta años de manera independientes con alguna enfermedad crónica recibiendo sus medicinas y controlando sus molestia de manera regular (envejecimiento usual), otros llegan a los setenta en pésimas condiciones funcionales, llegan amputados, ciegos, en diálisis etc, (envejecimiento patológico) y otras personas llegan a los setenta años en excelentes condiciones físicas y mentales, llegan independientes, conduciendo autos, despertándose a las 6 am y acostándose muy tarde, trabajando todo el día en diferentes lugares y atendiendo a su hogar (el envejecimiento exitoso)

Entonces si una persona llega en buenas condiciones físicas y mentales y sobre todo con ganas de continuar trabajando, en especial enseñando en la universidad por qué y cuál es la razón de discriminarlo por la edad.

Luego de una presión realizada a todo nivel, tanto en las aulas universitarias, gracias a los medios en donde se exigía una modificación de la Ley Universitaria que automáticamente separaba de sus aulas a las personas que cumplían los setenta años, el 23 de noviembre del año pasado se modificó el artículo 84 de la Ley 30220, Ley Universitaria, en donde se amplía la edad máxima para poder ejercer la docencia universitaria a setenta y cinco años.

Me parece un hecho de justicia, muchas personas adultas mayores desean continuar enseñando en la universidad y compartiendo sus conocimientos y sus experiencias. Grandes maestros nos manifestaban que el acto de enseñar los mantenían activos como personas sino que además les permitían continuar aprendiendo día a día de manera constante, tanto de los últimos conocimientos como también de sus alumnos pues la enseñanza siempre ha sido bidireccional.

Hoy en día se cuentan con tecnologías impensables hace algunos años, como los teléfonos celulares inteligentes en donde desde cualquier lugar uno puede entrar a los buscadores tanto los generales como el Google o buscadores más especializados y nos permiten obtener la última y más actualizada información. Ya pasó la época de cargar los grandes tratados de medicina, que eran libros enciclopédicos muy grandes, hoy en una memoria USB podemos tener 100 tratados (libros) juntos.

En el caso de la medicina a pesar de los nuevos conocimientos y las nuevas tecnologías, a pesar de contar con nuevas y modernas herramientas, la medicina nunca dejará de ser una profesión humanística en donde el médico trabaja con un ser humano doliente, con familiares dolientes, que sufren y se preocupan por sus enfermos. Trabajamos con seres humanos que sufren la enfermedad de ellos y la de sus seres queridos. Y ninguna tecnología podrá enseñar esos grandes conocimientos que nos enseñaron y dejaron con su ejemplo nuestros maestros.

Desde esta columna quiero brindar y manifestar mi homenaje y reconocimiento a mis maestros Sanmarquinos muchos de ellos fueron adultos mayores comprometidos con una causa común, que es la salud del pueblo, a todos ellos muchas gracias queridos maestros.

Anuncios

El paciente con Alzheimer. A proposito del extravio de un periodista muy reconocido con esta enfermedad

Estuvimos invitado al Canal 9 al programa ATV + y conversamos sobre la Enfermedad de Alzheimer a proposito del caso de un destacado periodista que salio solo a la calle y se extravio. Gracias a Dios fue encotrado sano y salvo

 

La Navidad y el Adulto Mayor

La palabra Navidad viene del latín Nativitas y significa nacimiento. Y esta fecha importante no solo la celebran los cristianos de todo el mundo, ya sean Católicos, Protestantes u Ortodoxos, pues las tres religiones celebran el nacimiento de Cristo, sino que, es una fecha celebrada por diferentes culturas a lo largo de la historia de la humanidad, pues coincide con el cambio de la primavera al verano en el hemisferio sur, como es nuestro caso en el Perú o el paso del otoño al invierno como es en el hemisferio norte, de ahí la costumbre de colocar pinos rodeados de nieve, renos que viven en el polo norte etc. Los romanos celebraban el nacimiento del Sol Invictus (el sol invencible), justo el 25 de diciembre pues ellos adoraban al sol, así como también lo adoraban nuestros antiguos antepasados, los Incas.

Lo importante de todo, independiente de la religión o cultura que tengan, la Navidad es una fecha muy importante que además de celebrar el nacimiento del Niño Jesús, es una fecha de unión familiar.

La Navidad se viene celebrando desde inicio del mes, con la colocación cada domingo de las velas del adviento y en muchos colegios, oficinas, clubes se van realizando actuaciones, intercambios de regalos, y en general cualquier tipo de compartir entre amigos.

Lamentablemente esta fecha importante de unión familiar se va volviendo cada día más materialista, y la gente piensa más en los regalos materiales y costosos, que el momento de compartir en general.

Algunas almas caritativas, con el fin de continuar compartiendo, realizan de manera voluntaria, chocolatadas y entrega de regalos a los niños con menos recursos, llevándoles una tarde de alegría, con música, regalos, panetón y chocolate (a pesar del calor de diciembre, el chocolate se sirve caliente continuando la tradición).

Los Grandes Olvidados 
Este año, he tenido la ocasión de colaborar, con muchas personas, dando mi cuota para los regalos, chocolatadas y entrega de regalos para niños pobres. Esta vez quisiera expresar mi malestar, debido a que todas estas actividades van dirigida a los niños y ninguna a los adultos mayores que viven en casas de reposo (asilos), y que esperan un momento de alegría y un compartir.

Así como los niños y adultos jóvenes disfrutan de la Navidad, los adultos mayores también la viven y la disfrutan, y de repente con más ganas, pues debido a su estado de soledad, es una ocasión y oportunidad para poder verse con sus amigos y seres queridos. En esta etapa de su vida, al adulto mayor ya no le interesa los regalos materiales, el bien que más aprecian es el tiempo y el poder compartir con sus seres queridos un momento especial con ellos, un beso, un abrazo, una caricia tierna. Y dentro de ese tiempo más calidad que cantidad, porque de nada vale meterse al cuarto del abuelo con un celular y ponerse a navegar y chatear sin tomarle la debida dedicación.

En muchas casas (menos mal que la minoría) a los adultos mayores los acuestan temprano para que “no estorben” y poder dar espacio a los niños, y jóvenes de la casa.

Les propongo a todas aquellas personas que comparten la Navidad con los niños pobres, que de 4 chocolatadas que organicen, una se la ofrezcan a los Adultos Mayores, ellos no solo se los van a agradecer sino que las personas que ofrezcan la chocolatada se sentirán muy felices de poder compartir la sonrisa, muchas veces sin dentadura, pero sincera y pura de un Adulto Mayor. El poder ver sonreír de agradecimiento y felicidad a un Adulto Mayor no tiene precio material, pero vale mucho espiritualmente

Indignación
No hace muchos días me indigné con el hijo de una paciente que tenía internada en el hospital en donde trabajo y quien me pidió que por favor, no le diese el alta médica a su madre tan pronto, que ya estaba repuesta del mal por el que estuvo hospitalizada, hasta que pasara la Navidad, ya que su casa era chica e iban a recibir a primos y sobrinos. Ya se imaginan la cara de indignación y rabia que le puse al hijo de ésta paciente que de paso estaba lúcida e ilusionada porque ya se había recuperado de su mal y deseaba regresar lo más pronto posible a su casa, para celebrar la navidad con toda su familia y en especial con sus nietos pequeños. Prácticamente le canté su vida entera al hijo de mi paciente y le dije que, así como él trataba a su madre, sus hijos lo iban a tratar a él, cuando tenga la edad y las enfermedades de su madre, pues los hijos son modelo de la conducta de sus padres.

Para muchas personas, los ancianos, son seres de estorbo en la casa, son individuos que quitan tiempo, espacio y recursos y que son seres lentos, torpes y olvidadizos, y luego nos preguntamos:¿acaso estas personas piensan que nunca van a envejecer y enfermarse?; este año regala tiempo de tu tiempo al adulto mayor, interésate, brinda afecto y comprensión; se tolerante, ten paciencia, ponte en sus zapatos, verás que una sonrisa lo vale todo, una sonrisa amable es motivadora, esperanzadora, y brinda alegría.

FELIZ NAVIDAD 
En nombre de la familia del Diario UNO y mío en particular quiero desearles a todas las familias peruanas y en especial a los Adultos Mayores una Feliz Navidad. Que el espíritu de la Navidad bañe con su gracia divina a todos los hogares peruanos y reine la paz y la armonía en todos los corazones.

Dr. Carlos Sandoval Cáceres

consultas@zonageriatrica.com