Jane Fonda, ejemplo de envejecimiento activo

Jane Fonda, actualmente tiene 81 años de edad, es una estrella de Hollywood que siempre se mantiene en las primeras planas de las noticias. En los sesenta participó en muchas manifestaciones contra la guerra de Vietnam, inclusive en la actualidad lo hizo contra el calentamiento global, y fue detenida por la Policía en ambas ocasiones. Sex symbol por su belleza y talento, ya que en los ochenta fue la reina de los aeróbicos en la televisión.

En el cine o televisión, vemos adultos mayores haciendo el papel de abuelos indefensos, enfermos, dependientes u olvidadizos; muy poco como protagonistas, como abuelos activos y llenos de energía.

Jane Fonda aún rompe corazones, es una adulta mayor con un envejecimiento activo, saludable, sus papeles en cine y TV son protagónicos («El club de la lectura» o «Grace and Frankie») y sobre todo que no claudica en sus ideales.
Tomémosla como ejemplo a seguir, la edad avanzada no es excusa para no manterse activos.

“Envejecer sí, pero envejecer bien”

Hemos comentado en otros artículos, que estamos asistiendo a un proceso de envejecimiento poblacional, en donde las personas viven más, los avances sanitarios es decir, mejoría de las condiciones de vida y salud de la población han colaborado en ello, originándose un aumento de la esperanza de vida, y por otro lado los nacimientos han disminuido (debido a las políticas de control de la natalidad y el acceso a esos recursos) que se evidencia por la disminución de la tasa de natalidad.

Las razones del aumento de la esperanza de vida vienen asociados al control de muchas enfermedades que en el pasado eran mortales como las enfermedades infecciosas, debido al descubrimiento de los antibióticos. Estas enfermedades agudas, generalmente infecciosas han sido desplazadas por las enfermedades crónicas también conocidas como Enfermedades No Transmisibles (ENT).

Este cambio epidemiológico de enfermedades agudas a enfermedades crónicas nos ha llevado a otro gran problema socio sanitario. Hoy se vive más, pero la gente se enferma más. Es decir ahora existen más enfermos que antes. Y el tipo de enfermedad son las del tipo de enfermedades no transmisibles, o sea las crónicas. Destacando entre ellas, las enfermedades cardiovasculares, como la hipertensión arterial, insuficiencia cardiaca y las enfermedades coronarias siendo la más popular el infarto del corazón. Seguidas por el cáncer, la diabetes mellitus, las demencias entre muchas otras más.

Basta darse una vuelta por las salas de emergencia de cualquier hospital del país, ya sean los grandes hospitales como los más pequeños y podemos observarlos abarrotados de personas en especial personas adultas mayores. Igual sucede en las salas de hospitalización, cuidados intensivos y otros servicios más.

Hemos visto que el envejecimiento es un proceso heterogéneo y desigual, no todos vamos a envejecer de la misma manera. Muchas personas llegarán a los 60 años en perfectas condiciones mientras que otros lo harán en condiciones pésimas.

El gran reto de la Salud Pública ahora, ya no es que las personas vivan más, sino tratar de retrasar la enfermedad de tal manera que esta en vez de presentarse como lo era antes a los cincuenta, como el caso de la diabetes, o las enfermedades coronarias, estas se presenten a los sesenta o setenta, brindando unos 10 o 20 años más respectivamente que la persona esté libre de la enfermedad.

El reto de la geriatría, aunque pueda parecer mentira, no es que la persona viva muchos años y llegue a los 90 o 100 años, sino que el reto consiste en que la persona se mantenga independiente y funcional el mayor tiempo posible, con una adecuada calidad de vida.

Existen factores que van a determinar el envejecimiento individual de las personas, por un lado el factor genético, así las personas nacen con una carga genética, que por el momento no se puede modificar (tal vez en un futuro no lejano se puedan manipular los genes y las enfermedades genéticas), otro factor importante son los determinantes sociales, es decir, el lugar en donde le tocó nacer a la persona, si nació en un medio ambiente con recursos, con agua, desagüe, buena educación y acceso a la salud y/o le tocó nacer en un lugar sin dichos recursos, en la pobreza. Estos dos factores no dependen de la persona. Un tercer factor son los hábitos, si la persona practicó los buenos hábitos de vida como una buena dieta, ejercicios, buen sueño, acudió regularmente a sus controles médicos, en donde se incluyeron las vacunas y la prevención de las enfermedades, y por otro lado evitó o quizá practicó los hábitos nocivos como el consumo de drogas, tabaco y alcohol, el abuso del consumo de algunos medicamentos.

El reto de las autoridades sanitarias se centra en promover la salud, aplicando los buenos hábitos en la población y prevenir la enfermedad. Se puede retrasar muchas enfermedades de manera que la persona que estaba predestinada a sufrir de un infarto cardiaco a los 50, este lo podría presentar a los 70 gozando de buena calidad de vida durante esos 20 años.

Depende de uno mismo, desarrollar los buenos hábitos y desechar los malos, No olvidar acudir a los controles médicos para el tamizaje o descarte de muchas enfermedades prevenibles y no esperar el último momento.

No olvidar desarrollar la actividad física, la actividad mental, el contacto social, los chequeos médicos y finalmente estar en paz con uno mismo, es decir, el factor espiritual.

Bueno, ahora me voy al gimnasio a practicar media hora de elíptica, que es un excelente ejercicio cardiovascular, para hacer un poco de prevención y practicar un buen hábito saludable como es el deporte.

El Envejecimiento Poblacional

Artículo Publicado en el Diario Uno el 11 de noviembre del 2014

http://diariouno.pe/2014/11/11/el-envejecimiento-poblacional/

poblacionalActualmente ver a un anciano ya no llama la atención como hace algunas décadas atrás. Sucede que ha ocurrido un proceso llamado envejecimiento poblacional debido a una transición demográfica, que consiste en pasar de una población predominantemente joven a una población predominantemente anciana. Esto se debe por un lado a la disminución de nacimientos y por otro a la disminución de la tasa de mortalidad. Por otro lado los jóvenes se casan a edades más tardías, algunos incluso después de los cuarenta años.

También existe otro fenómeno importante: al disminuir la mortalidad aumenta la morbimortalidad. Y es que ha presentado el fenómeno de la transición epidemiológica en donde las enfermedades infecto contagiosas o agudas, antiguamente mortales, han cedido el paso a las enfermedades crónico degenerativas como diabetes, hipertensión, cegueras o hemiplejias por accidente cerebro vascular. Las autoridades de salud y los políticos deben de tomar cartas en el asunto y preparar el sistema de salud para la gran cantidad de ancianos enfermos y discapacitados que tendríamos en los próximos 10 o 20 años.

Dr. Carlos Sandoval Cáceres
Geriatra en Clínica Los Andes 
Mail: pachogeriatra@yahoo.es