Irina de 78 siempre había disfrutado de reunirse con sus amigas todos los viernes para tomar té, conversar y jugar a las cartas, toda una reunión de chicas.

Debrepente, un jueves comunico que no iba a acudir ese viernes a reunirse, luego lo mismo el siguiente viernes y así consecutivamente, Rosa su hija se preocupó y me consultó. Luego de evaluarla, la conclusión fue, que Irina tenía Depresión.

La Depresión es una enfermedad muy común en los adultos mayores y muchas veces pasa desapersibida y no se diagnostica, se confunde como si fuera algo normal en el proceso del envejecimiento.

A diferencia del joven, que presenta tristeza, pena y llanto, en el adulto mayor la Depresión puede presentarse como dolor crónico de alguna parte del cuerpo, falta de apetito y sueño o presentar la anhedonia, la falta de disfrute de una actividad que antes lo disfrutaba.

Irina inició tratamiento antidepresivo con terapia y medicinas y nuevamente se reúne con su amigas.

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