Zona Geriátrica en Radio Miraflores TV

El Dr. Carlos Sandoval asumió un nuevo reto al estrenar el programa “Zona Geriátrica” el pasado 6 de julio. El programa se transmitirá todos los sábados a las 3:00pm vía Radio Miraflores Televisión.

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Los Adultos Mayores y las mascotas

 

Recuerdo con mucho cariño a mi paciente doña Rosita, una chiclayana muy alegre, activa y sobre todo famosa por ser una excelente cocinera, cada vez que se celebraba algún evento en el Centro geriátrico, ya sea el Día de la Madre, del Padre o del Adulto Mayor, en donde todos llevaban algún potaje para compartir, el plato que llevaba Rosita era el primero en terminarse, pero como yo era su “engreído” me servía un plato extra aparte.

Rosita era madre de cinco hijos, tres varones que vivían en Lima y dos mujeres que vivían en los Estados Unidos, una vez conversando con ella me contó que no veía a sus hijas hace muchos años y estaba apenada porque incluso tenía nietos que aún no conocía, porque habían nacido en los Estados Unidos. Le pregunté por qué no había viajado al país del norte a visitar a sus hijas y conocer a sus nietos, me respondió que sus hijas le ofrecían enviarle el pasaje para viajar a los Estados Unidos y que incluso allá no iba a gastar nada porque seguramente iba a ser muy bien atendida por sus familiares, pero tenía un serio problema, no podía viajar porque no tenía con quién dejar atendido a Tadeo. Yo sabía que Rosita era viuda, así que le pregunté quién era Tadeo y me dijo, mi perro.

No había forma ni manera que convenciera a que Rosita dejara encargado a Tadeo, su perro, con alguien, tenía que ser ella misma quien lo cuidara. Tadeo tenía doce años, que en equivalencia a la edad de los perros le correspondía unos ochenta años, por lo tanto era un perro anciano, que requería de atención y cuidados que solo Rosita se los podía dar.

Recién al morir Tadeo, Rosita pudo viajar a los Estados Unidos a visitar luego de muchos años a sus hijas y de paso conocer a sus nietos.

Esta historia que les he narrado es completamente cierta y de hecho no es el primer ni el último caso de una relación tan fuerte de un amo y su mascota, para Rosita, no se sentía la ama sino la mamá y Tadeo no era su mascota sino su hijo pequeño.

Como bien conocemos, conforme progresa la edad y uno va envejeciendo van apareciendo una serie de cambios en la vida de la persona, los hijos ya se fueron de la casa a formar sus hogares incluso alguno lejos de casa como una provincia e incluso fuera del país, luego viene la jubilación y una especie de monotonía en casa, mucho tiempo libre, para el cual no estaban preparados y luego viene la viudez, tanto para el hombre como la mujer. Estadísticamente sabemos que, la proporción de viudas sobre viudos es mucho más alta, por un lado porque generalmente el varón es de más edad, en promedio unos diez años más y por otro lado está demostrado que la esperanza de vida de la mujer es mayor que la de los hombres, por lo tanto siempre habrán más viudas que viudos.

Al pasar la etapa de haber criado hijos e incluso nietos viene una soledad no programada, algunos contemporáneos como amigos y familiares van falleciendo, por lo tanto una alternativa para combatir la soledad es el criar una mascota.

En el Japón y Europa, es muy común ver a adultos mayores en los parques cuidando y paseando perros, de todas las razas y tamaños. Hay plazas en Europa, y yo mismo lo pude comprobar en Girona (Cataluña España), en donde habían más adultos mayores paseando perros, que madres paseando niños.

Conocemos que los métodos anticonceptivos, la planificación familiar y el conocimiento sobre el proceso de reproducción, ha hecho que las tasas de natalidad hayan disminuido en todo el mundo, por lo tanto cada vez hay menos nacimientos o sea cada vez hay menos niños.

Se ha demostrado que el cuidar una mascota ayuda mucho al adulto mayor, por un lado lo mantiene activo, pues tiene que caminar para pasear a su mascota, lo mismo que se mantiene ocupado en comprarle y administrarle la alimentación, las vacunas y los cuidados generales, es decir, lo mantiene mentalmente activo y finalmente al salir al parque a pasearlos se encuentra con otros casos similares y comparten conversaciones intercambiando experiencias, por lo tanto desarrollan su actividad social.

Se ha demostrado que el cuidar una mascota, mejora el estado de ánimo, el estado de alerta, combate la depresión, el estrés y el sueño, además mejora en gran medida el aspecto cardiovascular; ante todo esto, podemos inferir que cuidar una mascota mejora la salud en general.

Cuando hablamos de mascotas, lo asociamos al cuidado de un perro, pero mascotas hay de todo tipo, como gatos, peces, tortugas, loros, canarios etc. Cualquier animalito que permita ser cuidado por un adulto mayor, favorecerá que este adulto mayor se mantenga ocupado y sobre todo a quien transmitir el amor que desea entregar.

Repito, la mascota deja de serlo para convertirse en un miembro de la familia, mi madre cuando va al mercado y le compra algún disfraz o traje a Maya, nuestra perra (de raza peruano sin pelo), no dice “le he comprado este vestido a la perra” sino dice, “le he comprado un vestido a la bebe”, Maya es nuestra engreída que incluso reclama su golosina (unos hot dog de carnazas), cuando ve que todos comen alguna golosina o un postre.

Bueno hasta aquí por esta vez, voy a sacar a pasear a Maya que está que me muerde el zapato.

De setenta a setenta y cinco años Se modifico la Ley Universitaria

De setenta a setenta y cinco años, a propósito de la modificación de la Ley Universitaria que jubilaba a los maestros universitarios a los setenta años, hoy podemos gozar de su sabiduría unos años mas.

El Dr. Pedro era un médico muy prestigioso, que ocupó diferentes cargos en su vida profesional, llegó a ser el Jefe del Servicio en el hospital donde trabajó, luego ocupó el cargo de director del mismo hospital y posteriormente llegó a ser el Decano del Colegio Médico del Perú. Fue un médico respetado y admirado por todos, por compañeros de trabajo, colegas, enfermeras y todo el equipo de salud, pacientes y sus familiares. Si bien es cierto desempeñó con ganas y esmero su profesión con sus pacientes su pasión y lo que más le gustaba era la docencia universitaria. Nunca faltaba a clases, tanto las teóricas como las de prácticas. Nos llamaba a todos sus alumnos por su nombre y nos daba consejos no solo de medicina sino de la vida misma.

Recuerdo que en la cúspide de su carrera y siendo Decano del Colegio Médico del Perú nunca dejó de ir al hospital para cumplir con sus clases prácticas de medicina, a pesar del importante cargo que desempeñaba, nunca pidió licencia y cumplió a cabalidad todas sus clases programadas.

Don Pedro como todos lo llamábamos con gran respeto, cuando cumplió los setenta años, se jubiló tanto del hospital como de la universidad. Desde ese día comenzó su verdadero envejecimiento, don Pedro perdió el apetito, entró en una gran depresión y bajó de peso y su estado general se vino en detrimento, su personalidad en general comenzó a decaer.

Tuve la suerte de haber estudiado medicina en la mejor universidad del país, en la que no pagué un solo sol y recibí una educación de primera y tuve el honor de haber sido alumno de grandes maestros, muchos de ellos pasaban los sesenta y setenta años, Maestros y Hombres de primera línea dignos de admiración que enseñaban no solo lo que está en los libros sino que enseñaban lo más importante que puede esperar un alumno, lo que no se encuentra en los libros, que es la experiencia.

Siempre he comentado que el envejecimiento es un proceso heterogéneo y que no todas las personas envejecen de la misma manera, algunos llegan a los setenta años de manera independientes con alguna enfermedad crónica recibiendo sus medicinas y controlando sus molestia de manera regular (envejecimiento usual), otros llegan a los setenta en pésimas condiciones funcionales, llegan amputados, ciegos, en diálisis etc, (envejecimiento patológico) y otras personas llegan a los setenta años en excelentes condiciones físicas y mentales, llegan independientes, conduciendo autos, despertándose a las 6 am y acostándose muy tarde, trabajando todo el día en diferentes lugares y atendiendo a su hogar (el envejecimiento exitoso)

Entonces si una persona llega en buenas condiciones físicas y mentales y sobre todo con ganas de continuar trabajando, en especial enseñando en la universidad por qué y cuál es la razón de discriminarlo por la edad.

Luego de una presión realizada a todo nivel, tanto en las aulas universitarias, gracias a los medios en donde se exigía una modificación de la Ley Universitaria que automáticamente separaba de sus aulas a las personas que cumplían los setenta años, el 23 de noviembre del año pasado se modificó el artículo 84 de la Ley 30220, Ley Universitaria, en donde se amplía la edad máxima para poder ejercer la docencia universitaria a setenta y cinco años.

Me parece un hecho de justicia, muchas personas adultas mayores desean continuar enseñando en la universidad y compartiendo sus conocimientos y sus experiencias. Grandes maestros nos manifestaban que el acto de enseñar los mantenían activos como personas sino que además les permitían continuar aprendiendo día a día de manera constante, tanto de los últimos conocimientos como también de sus alumnos pues la enseñanza siempre ha sido bidireccional.

Hoy en día se cuentan con tecnologías impensables hace algunos años, como los teléfonos celulares inteligentes en donde desde cualquier lugar uno puede entrar a los buscadores tanto los generales como el Google o buscadores más especializados y nos permiten obtener la última y más actualizada información. Ya pasó la época de cargar los grandes tratados de medicina, que eran libros enciclopédicos muy grandes, hoy en una memoria USB podemos tener 100 tratados (libros) juntos.

En el caso de la medicina a pesar de los nuevos conocimientos y las nuevas tecnologías, a pesar de contar con nuevas y modernas herramientas, la medicina nunca dejará de ser una profesión humanística en donde el médico trabaja con un ser humano doliente, con familiares dolientes, que sufren y se preocupan por sus enfermos. Trabajamos con seres humanos que sufren la enfermedad de ellos y la de sus seres queridos. Y ninguna tecnología podrá enseñar esos grandes conocimientos que nos enseñaron y dejaron con su ejemplo nuestros maestros.

Desde esta columna quiero brindar y manifestar mi homenaje y reconocimiento a mis maestros Sanmarquinos muchos de ellos fueron adultos mayores comprometidos con una causa común, que es la salud del pueblo, a todos ellos muchas gracias queridos maestros.