El invierno y el adulto mayor

María de 91 es una residente de una casa de reposo, ya no es lúcida pero es muy jovial. Acudí este mes de junio en pleno invierno y la encontré bien tranquila pero desabrigada solo con una camisa delgada. Al examinarla tenía la
piel muy fría e incluso los dedos de los pies y manos y los labios de la boca morados.
Generalmente los adultos mayores son friolentos, pero otros tienen atrofiado el centro termo regulador ubicado en el hipotálamo por lo que no suelen tener frio (en invierno) ni calor (en verano) de manera que podrían llegar a la hipertermia o hipotermia respectivamente. Otros al estar en situación de postración crónica, no se mueven y no generan energía o sea calor, aumentan la hipotermia y la piel se les pone fría a veces morada y están predispuestos a adquirir enfermedades respiratorias.
En esta época no es recomendable bañarlos todos los días, pero si asear las zonas que ocasionan sudor, abrigarlos bien sin excederse, evitar las bebidas frías, tener ventanas abiertas pero que no les caigan directamente al cuerpo y
vacunarlos contra la influenza.

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